martes, 5 de marzo de 2013

La escuela vieja de Rosario Tesopaco

   Con mucho, la escuela vieja de Rosario Tesopaco, ubicada en Álvaro Obregón y No Reelección (nomenclatura reciente), es el principal depósito de la nostalgia que manifiestan las personas mayores actualmente.
   "En lo que queda de mi querida escuela "Josefa Ortiz de Domínguez", me parece escuchar las risas y las voces fantasmales de aquellos niños que después se hicieron viejos, y que luego de cumplir su misión en este mundo, partieron silenciosos por el camino que va para Cedros... para convertirse en polvo y recuerdos tristes.
   "Porfirio y su hermano Alejandro Félix, Flavio Portela, Daniel Portela, Ignacio Acuña y su esposa Adela Valenzuela, Ricardo Sotelo con su inolvidable anécdota de enamorado, Alejo Villanueva, los hermanos María Guadalupe, Manuel, Rogelio, María del Rosario "Chala", Josefa del Socorro "Pita", Rafael y Dolores Valle Arenas; Jesús Sosa Chávez también, Jesús "Chuy" Moreno, Jorge "Bitúa" Peñúñuri, Roberto Valenzuela, Roberto Peñúñuri, Ignacio Lorenzo Peñúñuri, Tomás "Machi" Peñúñuri, José Valenzuela, Medardo Gámez, Francisco "Chico"Buelna, Alejandro Araiza, los hermanos Antonio, Luis, Daniel, Francisca "Quica", María Jesús, Trinidad y Romelia Contreras Avilés; Rafael Ochoa, Isidro Amavizca y sus hermanos Sabino y Patricio; también los primos Teodoro "Prieto", Tomás, Ramón, Petra, Mariana y Julia Amavizca; luego los otros primos del mismo apellido: Pedro, Rafael, Rosalío, Tencha y Toña... y los hijos de doña Rosa Amavizca (Adolfo, Socorro, Fili y Rosa Fiel Amavizca); Lamberto Portela, Lucas Oroz y tantos y tantos que se pierden en las memorias empolvadas, me parece escucharlos todavía entre las ruinas de lo que una vez fue la escuela "Josefa Ortiz de Domínguez".
   A pesar de su natural alegría en aquellos tiempos de escuela, y de los rígidos tratos que diariamente había, aprendieron los contenidos del Silabario de San Miguel. A pesar de los duros castigos que por nada se repartían, aprendimos cosas importantes para la vida.
   "Randolfo Lavandera, que fue esposo de Lola Amavizca; María Lavandera, quien fuera hija de Randolfo y esposa de Rosendo Montaño; Adelina Avilés Lavandera, viuda de don José Jesús "Chuchuy" Contreras y prima de Randolfo Lavandera; María Esther Félix Peñúñuri "La Techi", hija de don Alejandro y hermana de Porfirio; Rosa Benítez; el profesor Cruz Zúñiga; Rosendo Montaño; el profesor Manzano y las hermanas Carmen y Rosario "Chayo" Arvallo, fueron el personal docente que forjó el carácter disciplinado de los escolapios, sembrando angustia y terror en el corazón y en la mente de los niños, a tal grado, que nadie era capaz de estar en la calle una vez que el sol se metía; porque los mentores tenían en la calle, la misma autoridad que imponían en la escuela. Cuidadito con que alguien fuera visto deambulando por ahí sin justificación; si era descubierto, ya se podía preparar para recibir el castigo físico merecido".
   Quienes así compartieron sus recuerdos fueron José María "Chemalito" Villanueva y don Pedro Amavizca, quien actualmente (2012) es velador del H. Ayuntamiento, y es además hijo de otro Pedro (ya fallecido), el cual sirvió de "morrongo" en su juventud, a don José Valle Mont.
   "Mire, dicen, íbamos a la escuela en la mañana, en la tarde, de lunes a viernes; y todavía cuando llegaba el sábado, nos encerraban hasta el medio día. No había tiempo de pensar en las vagancias, y menos hacer lo que no debíamos.
   "En ese edificio (hablan señalando la esquina donde vivió doña Francisca, hermana de Ernesto Peñúñuri), antes de que Mario Peñúñuri y doña Panchita pusieran tienda, hubo de todo; buenos y malos estudiantes. A pesar de tanto trabajar, hubo chamacos a los que no les entraba "la o por lo redondo". Uno de ellos fue José María "Choro" Calvario, hijo de doña Luz Olea. Por más que repitió el primer año, nunca halló la "cuadratura" de las letras. Dejó de ir a la escuela, cuando los chamacos vagos comenzaron a llamarlo "profesor".
   -¿Quién podrá informarme sobre el año en que dejó de funcionar en ese lugar, la escuela "Josefa Ortiz de Domínguez? -Interrumpí. Y la casualidad más que la orientación, me llevó a platicar con José Jesús "Chehui" Portela Argüelles.
   "Yo soy de 1940, dijo. Si no fui de la última generación, por lo menos fui de los últimos en estudiar en esa escuela. Y si no dejó de funcionar en 1948, debió ser en 1949".
   Mucha razón tenía Chehui; el nuevo edificio que se ubica en las calles Rosales y Álvaro Obregón, se inauguró el 31 de mayo de 1949. Una placa alusiva al magno evento de inauguración, da testimonio en la entrada principal del edificio.
   La escuela vieja de Rosario Tesopaco, ocupó media manzana. Desde lo que fue tienda de doña Panchita (esquina No Reelección y Álvaro Obregón), hasta la desaparecida tienda de Mario Peñúñuri, eran aulas; luego, de estos comercios hacia el sur, el terreno escolar llegaba a la mitad de la cuadra, como ya se ha dicho. La esquina sureste, de solar grande, aún es propiedad de la familia Villanueva; y por lo que una vez fue entrada principal de la escuela (calle No Reelección), en su lado sur estuvo la cárcel municipal. En esta parte sur de la calle No Reelección, ahora está un edificio en donde Norma Sotelo tiene una ferretería.
   Ateniéndonos a la memoria de Chehui, podemos decir entonces, que lo que fue el nuevo centro escolar primario, inició labores en 1949.
   De esa etapa transitoria para la educación de los rosarenses, en escuela estatal, se recuerda que la maestra "Techi" daba clases a los niños de segundo y tercero; María Caro a los de primero (parvulitos); y Lucio Pacheco a los de cuarto. El profesor Francisco Galavíz Gómez, fue uno de los primeros directores que tuvo la escuela nueva. Los exalumnos mencionan también a los profesores Filiberto Mendívil, Rosendo Montaño y Abraham Montijo. Y, aunque ya estamos en otro edificio y en tiempos relativamente nuevos, el rigor de la educación tradicionalista sigue presente. "Eran duros, se recuerda, tenían la mano pesada".
   En 1973, la modernidad educativa (1) trajo consigo la metodología Global para la enseñanza de las primeras letras, que propusieran Ovide Decroly y Piaget, al considerar las características del pensamiento sincrético en los niños de primer grado. Desafortunadamente, el experimento trajo aparejado la fragmentación del horario y la aparición de las llamadas "dobles plazas", así como la inesperada federalización de la escuela "Josefa Ortiz de Domínguez".
   En este año, 1973, el personal docente estatal se compone por los siguientes profesores: José María Flores Sánchez, director; Rafaela Gámez; Virginia Peñúñuri Franco ("La Quina"), esposa del entonces presidente municipal, señor Tomás "Machi" Peñúñuri; María Dolores Valle Arenas, "Lolis" para los vecinos; María Luisa Coronado Salazar; María Rita Valle Contreras, y las hermanas Adelina y Luz Emilia Contreras Domínguez (nietas de doña Adelina Avilés Lavandera).
   A este grupo tocó la experiencia del cambio. El nuevo director, Juan Arce Duarte, lo instruyó en el sentido de que: podían permanecer en la escuela en calidad de préstamo a la federación, con derecho a beneficiarse con el otorgamiento de una plaza magisterial vespertina. La decisión de integrarse o no al nuevo personal, era voluntaria. Por lo que, la primera en buscar nuevos horizontes fue la profesora Dolores, quien después de estar seis meses como directora en una escuela primaria de Altar, Sonora, en su cambio de adscripción se fue a la escuela "Francisco I. Madero" de San Ignacio, Río Muerto, donde cumplió 49 años de servicio antes de morir un 25 de mayo del 2004, víctima de un infarto fulminante.
   Siguiendo el ejemplo, María Rita Valle, su sobrina, se fue a Ciudad Obregón; las hermanas Adelina y Luz Emilia se jubilarían en Hermosillo; la profesora Virginia tardó en irse a Ciudad Obregón y, la maestra María Luisa Coronado, en un repentino alarde de conveniencia, apostó a su permanencia en calidad de préstamo; lo que le valió en su jubilación, el honor de que la biblioteca de Rosario llevara su nombre.
   Los primeros profesores federales que se presentaron en la exescuela estatal, fueron: Juan Arce Duarte, Ceferino Chavarín, Juan Guerrero (pillo de temer) y su esposa "Nachita". ¿Por qué se había de recordar como pillo a Juan Guerrero?... Porque sencillamente no se andaba con medias tintas.
   Este profesor originario de Guerrero Negro, Baja California Sur, era de labia y mucho saludo. Si mil veces encontraba a la posible víctima de la transa, eran las mismas ocasiones en que sonriente y amable, hipócritamente decía: "cómo tengo gusto en saludarlo". Sin embargo, a esta salutación seguían las palabras de interés: "¿Y qué, ya pensó en nuestro negocito?... Mire: no es necesario que me dé todo el dinero de un jalón; de poquito en poquito pero seguido, yo puedo estarle recordando a la gente de arriba, que seguimos interesados". Su gesto y movimiento de las manos, parecían salidos del famoso programa "Qué nos pasa".
   Por algo no fue casualidad que el "especialista" en conseguir plazas de profesor con papeles falsos, prendiera con un préstamo económico al mismísimo presidente municipal. Afortunadamente, al ver los preparativos que hacía para irse, y poniendo atención al rumor que ya se corría sobre su conducta sinvergüenza, el señor Tomás "Machi" Peñúñuri, no lo dejó subir siquiera una silla al carro de mudanza. "No, dicen que dijo, si me roba a mí que soy autoridad, ¿qué defensa puede esperar la gente?; ni él ni los muebles salen de Rosario". Volvamos a la escuela.
   El nuevo centro escolar dejó de llamarse "Josefa Ortiz de Domínguez" (recordemos que había sido inaugurado el 31 de mayo de 1949), y pasó a ser escuela primaria "Randolfo Lavandera" con turno matutino; mientras que en lo que fue turno vespertino, quedó como escuela primaria "Loreto Encinas de Avilés".
   En 1974 se formalizó el traspaso del inmueble del estado a la federación; también se regularizó el nuevo plan educativo de doble turno y salieron los profesores estatales para dar lugar a los federales (en el papel). A la par de esto llegaría la nostalgia: dejaron de ensayarse bailables regionales en la casa de la profesora Lolis; rondas, poesías, el vals de los niños que terminaban la instrucción primaria, todo se suspendió. También se relajó la disciplina de los estudiantes y se terminaron los reconocimientos académicos y los viajes a la ciudad de México que ganaban los mejores alumnos, para saludar al Presidente de la República en ceremonia especial.
   ¿"Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar", como dice Gustavo Adolfo Bécquer?
   El trabajo de equipo que realizaban, desde el director hasta el profesor de primer grado, y los permisos para trabajar en extramuros, daban fruto. Cástulo Urías, Manuel "Manolo" Valenzuela y Euquer Cinco Valle, son ejemplo del trabajo que realizaron los maestros estatales, antes de entregar la estafeta al personal de la federación. ¿"Volverán las oscuras golondrinas..." volverán?
   Es que, muy claro está que la política educativa actual (2006-2012), es "atole con el dedo". ¿Qué es eso de que por la sola asistencia, un niño de primer grado se gane el paso a segundo, y de segundo a tercero, y de tercero a cuarto? No es el magisterio quien falla, sino esa política exigente que viene por sistema, insensible al deseo de enseñar, indiferente al hambre de aprender. Por eso... bienvenido el cambio que llegue para bien.
  
(1) La Modernización Educativa, más ambiciosa, había iniciado en 1972; en el periodo gubernamental del Licenciado Luis Echeverría Álvarez. 250 Misiones Culturales se incorporarían al subsistema de Educación para Adultos, en 1973; las Telesecundarias se harían presentes en Rosario Tesopaco, en septiembre de 1974; en ese mismo año, 1974, también aparecerían los Grupos Integrados, compuestos por niños repetidores del primer grado. Aunque ciertamente, el embrión de la metodología impuesta terminaría por maniatar la disposición de los docentes, cuando de enseñar las primeras letras se trataba.

martes, 19 de febrero de 2013

A mis lejanos y anónimos lectores, ¡Gracias!

   El martes 12 de febrero de 2013, registró 2000 visitas en el blog "Te lo cuento" de David Cibrián Santacruz, quien escribe según el estado de ánimo que tienen su conciencia y corazón, y entrega sus colaboraciones dominicales a su editor y amigo Ramón Íñiguez Franco, responsable del suplemento literario Quehacer Cultural, que publica Diario del Yaqui.
   Hoy, al escribir el segundo agradecimiento por las visitas recibidas, sé que el virtual y silencioso diálogo que establecen los lectores con el autor, lleva mensaje solidario. Comprendo perfectamente, por ejemplo, que por alguna razón sobresalen las visitas lectoras que favorecen "A mi bandera", y sé por ello que la sociedad se duele; pero además, en lo que también sería del sentimiento social que me acompaña a través de la página, percibo el estado de ánimo de mis amigos lectores. Apodos, Agradecimiento a mis lectores, Los partos, Los concesionarios, Vejez, La última voluntad, Tiempo musical, El cirquero, Mataron a la josca, Yo no tuve abuelo, Chuca el chicharronero, Empleos del campo, La terminal vieja, Felipillo y su tesoro, La catedral, Primer corte de plátano, Héroes anónimos, El padre se robó a la María, Una lágrima, El retorno, que constantemente se presentan como leídos en la página que comparto, confirman lo que pienso.
   Amigos lectores, gracias por leerme, por hacerse partícipes del sentimiento alegre, triste, derrotista u optimista que de pronto me asalta; ¡Gracias, aunque la distancia y el anonimato nos traduzcan como sombras en la pantalla!
   Gracias México, Colombia, Estados Unidos, Canadá, Venezuela, Argentina, Puerto Rico, Perú, Ecuador; también a Uruguay, Noruega y Ucrania que últimamente se están reportando; gracias por sumergirse en las páginas íntimas de David Cibrián Santacruz. Recuerden: "Cuentos de David Cibrián" es la clave para entrar al blog de Google.

domingo, 10 de febrero de 2013

Difícil enseñar la responsabilidad

  Hace muchos años, un profesor descubrió con asombro que una niña tenía para su gasto diario en la escuelita rural, $50.00; ¡cincuenta pesos!
  Haciendo cuentas y comparando la suerte, supo que la estudiante a su cargo recibía, con sólo estirar la mano y pedir... nada menos y nada más, la mitad de lo que era su propio salario como educador.
  Por boca de ella misma supo el mentor que su papá era "rico"; que tenía veinte hectáreas de tierra de riego y que sembraba dos veces al año. Su mamá, ella y cuatro hermanos mayores, no tenían de qué preocuparse. Inclusive esos hermanos, por saberse "ricos", ninguno había querido estudiar. ¿Para qué?
  -Yo misma, profesor -confesó la niña-, ¿para qué estudio; para qué me mortifico?
  Su inocencia, su ignorancia del mundo evolutivo, le hacía percibir un entorno estático.
  "¿Tus hermanos le ayudan a tu papá en la preparación de la tierra y en las cosechas?" -quiso saber el maestro.
  -Ay, profesor -respondió impaciente-, ¿no le estoy diciendo que somos ricos? Mi papá contrata gente (enumeró con los dedos), ordena que se haga lo que se tiene qué hacer, vigila; es patrón, profesor.
  Los compañeros del grupo escolar, treinta y cuatro que eran, escuchaban atentos la conversación y movían la cabeza de lado a lado, en clara señal de desaprobación. Uno de ellos no pudo evitar que su voz anunciara repentinamente lo que pensaba.
  -Ana... tienes que estudiar -dijo casi ordenando-. En la vida hay tiempo de estudiar, de trabajar y casarse, y también de hacerse viejo y descansar...
  "Claro -intervino el maestro para reforzar la idea-; Ernesto tiene razón. Durante la niñez los niños tienen que prepararse para la vida, estudiar; después, ya después, cuando llegue la necesidad de trabajar y sostener los gastos de una familia..."
  -Profesor, interrumpió Ana, ¿se le olvida que soy mujer?... a mí me van a mantener; no tengo necesidad de estudiar.
  Ignorando la necia convicción, respondió el maestro:
  "En tu casa son siete de familia; fíjate bien. Veinte hectáreas dan alimento, tranquilidad económica, tus hermanos no trabajan, la casa donde vives debe tener tres o cuatro piezas de material, tu papá debe andar en carro de modelo atrasado, a ti no te faltan los cincuenta pesos..."
  -Ay, profesor; ¿usted conoce mi casa? Nomás faltó que nombrara al perro.
  El maestro, ignorando el reconocimiento, terminó preguntando:
  "¿Alguna vez has pensado en lo que sucederá cuando no tengas papá y mamá?... mira: a cada uno de tus hermanos le quedarán cuatro hectáreas de tierra que no saben trabajar; tú, que ahora gastas cincuenta pesos diarios, ¿cuánto le vas a dar a tus hijos con lo que produzcan cuatro hectáreas? ¿Sabes lo que es la quinta parte?
  "Olvídate del carro viejo, de la casa. Una vez que en lugar de recibir tengas la obligación de dar, vas a mirar otra realidad y vas a lamentar los pensamientos equivocados; pero ya será tarde seguramente".
  Entrados en el mundo de las reflexiones, preguntemos:
  ¿Cuántos hijos se han equivocado, al considerar que los padres son bueyes o tractores que han de trabajar toda la vida para su beneficio?
  ¿Cuántos han pensado que las propiedades de los progenitores, resulven para siempre sus problemas económicos?
  Una cosa es muy cierta: contratando trabajadores, ordenando que otros hagan, y vigilando con aires de patrón, no se enseña la responsabilidad. Los hijos deben aprender desde niños y con mejor ejemplo, lo que cuesta ganar un peso, antes de gastar dos; nadar su propio río, para que disfruten sanamente cuando alguien les dé la mano.
  Pero los padres, ¡ah, los padres!, por tal de que no sufran les evitamos la fatiga, el esfuerzo personal; paradójicamente para estrellarlos en el castillo del fracaso y del dolor. ¡Qué difícil es, enseñar la responsabilidad con la sobreprotección!

viernes, 8 de febrero de 2013

La terminal vieja de Rosario Tesopaco

  Antes de que el Museo Costumbrista de Rosario Tesopaco nos permitiera sospechar los ecosistemas que dieron origen a los fósiles que nos asombran, y culturas que nos legaron petroglifos y pinturas rupestres, los hechos históricos de la región se circunscribían prácticamente, a las incursiones que realizaban los temibles apaches; se sabía también de haciendas famosas que derivaron en ranchos ganaderos y ejidos, con el Reparto Agrario ordenado por el presidente Lázaro Cárdenas del Río, en 1937; se hablaba de la heroica entrega que de los hijos hiciera doña Loreto Encinas de Avilés, para combatir a los filibusteros que atacaron Guaymas el 13 de julio de 1854; y aún más: aunque oralmente, porque todavía no se registran debidamente los acontecimientos, se narra entre contemporáneos el episodio de los estudiantes que fueron fusilados al norte de Tesopaco, en 1968.
  Hoy, asombrados por ese pasado que el Museo Costumbrista nos permite descubrir, también nos preguntamos: mientras miramos muy al ayer que vivieron nuestros ancestros, ¿no se escapa la historia contemporánea de los rosarenses?
  Mirando con fascinación los fósiles, los petroglifos y las pinturas rupestres, saben a leyenda fantasiosa las versiones que hablan de las hordas apaches que vivían del pillaje, y también los demás pasajes que se toman como historia reciente; pero, es un hecho tristemente cierto, que mientras degustamos el orden de nuestro muy lejano pasado, al mismo tiempo olvidamos que nosotros mismos somos historia.
  1973 es un año clave... para reconocer que ya no se escucha hablar de la terminal vieja. "En que Luz Olea" y "si me buscan, estoy en la terminal", ya no son referentes. Ahí donde antes se reunían a tomar café desde el presidente municipal y su equipo de trabajo, hasta el más modesto trabajador de lo que fuera, hoy es orgullosamente el Museo Costumbrista que tanto esfuerzo ha costado a su fundador y director, Julio César Clark Carabeo. Sin embargo, las nuevas generaciones no debieran olvidar, que hace apenas cuatro décadas, quienes ahora están olvidados, le dieron vida y alegría a nuestra comunidad con su natural parlanchinería.
  La terminal vieja fue hogar de doña Luz Olea. El esposo de ella se llamó Óscar Gracia. Como familia de estos ancianos los acompañaban José María Calvario "El Choro", también un hombre inocente a quien llamaban "Mani", una sobrina de nombre Gloria Gracia y dos hijos de ésta: Víctor y Mundo Herrera Gracia. Bueno, si fuera el caso hurgar bien en los recuerdos, también diremos que hubo en el patio de esta casa un perico cáscara de viejo, el cual festejaba desde las ramas de un limón donde todos los días se asoleaba, las bromas que los visitantes hacían a los anfitriones.
  A las cuatro de la mañana gritaba el despertador voluntario, por la puerta del callejón Hidalgo: "¡Despierta, viejo, despierta; no pierdas el tiempo!" Luego, en un alarde de rebeldía por la ofensa recibida, la primera en responder era doña Luz. "¡Qué te importa, infeliz!" -gritaba con la poca fuerza de sus pulmones. Porque era brava para los cigarros; no apagaba ni siquiera al cocinar. Siempre hubo en su espacio culinario, aroma de uñas chamuscadas.
  "No le hagas caso, mujer" -pedía conciliador don Óscar, mientras el gritón alegraba el oscuro amanecer con la primera carcajada.
  Así trancurrían los días; en ese tenor. Y por la tarde-noche, cuando apoyado en su viejo bastón don Óscar seguía trabajosamente los pasos de su mujer, no faltaba la cruel recomendación: "Déjala que se vaya sola, viejo; ¿qué te ganas con poner la mano donde no debes?"
  Entonces, sucedía como en el amanecer; era doña Luz la que respingaba: "¡Qué te importa que la ponga donde la ponga, fasico!"
  Mientras, disfrutando al máximo la broma que se gestaba como una amable despedida, sonriente respondía don Óscar: "me aferro a la vida". Con esto, lo único que conseguía era picar las costillas de los cafeceros, para que soltaran la última carcajada del día. Encaminados los visitantes para la salida que daba a la calle No Reelección, todavía alcanzaban a escuchar cómo doña Luz le pedía a su hijo "Choro" que cerrara bien.
  El caserón de la terminal vieja tenía dos piezas con salida a la calle No Reelección, donde se jugaba paco, dominó, dama china, dama española, o simplemente sucedía que en torno a la mesa refresquera y al calor del café de talega, se platicaran las incidencias del día o las anécdotas de tiempo reciente. Por el lado del callejón Hidalgo, había tres piezas que se alineaban desde la esquina; pero la que servía de aposento al matrimonio Gracia Olea, era la del centro, que daba directo al corredor interno y a la cocina.
  Las paredes repelladas y encaladas y de muy lejano mantenimiento, eran de adobe; el piso de tierra; el techo de terrado tenía vigas de sabino. Adentro, bajo el techo del corredor estaban la cocina, el comedor compuesto de mesa y seis sillas viejas y rechinadoras, y un infaltable tripié de madera, en donde descansaba la olla del agua que buscaban los viajeros. A un lado del tripié estaba la palangana. Más adentro, en lo que ya era el patio, había un limón, una noria y un baño.
  En esa terminal del café platicador se dejaban mirar "Manolete" Valenzuela cuando iba para Yécora desde Obregón, y Gustavo "Tavo" Villegas que pasaba rumbo a Movas. Pero los que siempre se aparecían en horas indeterminadas y desde las cuatro de la mañana, eran Tomás "Machi" Peñúñuri (Presidente Municipal en el tiempo del que se habla), Daniel Portela (expresidente), Flavio Portela, Jesús José "Chehui" Portela Argüelles (encalador y pintor de brocha gorda), José Valenzuela (hermano de Pancho y Mercedes "Pechele"), Raúl "Cotoyo" Peñúñuri, "El Prieto" Teodoro Amavizca Mungarro, Leovigildo "Gilito" Lavandera (intendente municipal) y su hermano Hermando "Chino" Lavandera (encargado de la oficina de correos), José Francisco "Chicoli", Jorge "Bitúa" Peñúñuri, Panchito Peñúñuri (de cuando en cuando), Porfirio Félix, Marcos y Octavio Gallardo (policías), Roberto Valenzuela y su hijo Rolando, Rafael "Pallejo" Valenzuela Valle y Servando Buelna, así como Francisco, Beto y Javier, también de apellido Buelna.
  En la media mañana, cuando la clientela escaseaba en la tienda y los distribuidores ya habían pasado por el negocio, se aparecían también don Genaro y su hijo Rubén Encinas.
  Es increible seguramente; se daban cita en la terminal vieja, hombres serios y de trabajo, egresados de la escuela primaria "Josefa Ortiz de Domínguez" (*), en donde se habían formado con el rigor de los viejos maestros. En espontánea igualdad ciudadana ocurrían a la vieja terminal policías, conserjes, deportistas, ganaderos y comerciantes, para despabilarse con una taza de café de talega y con una buena broma que activara los músculos faciales; pero también para hablar de negocios o espantar el sueño simplemente, en la hora de la siesta.
  En cuatro décadas se fue la alegría y la vida de muchos protagonistas en el desarrollo del municipio; a cambio de ese desarrollo, se estableció el silencio formal que exige el museo. Como testimonios del bullicio que se echa de menos, quedan afortunadamente Rubén Encinas, el popular Chehui Portela, Chemalito Villanueva y Rolando Valenzuela, quien ahora es trabajador jubilado de la Secretaría de Comunicaciones (Telégrafos Nacionales).
  *Esta escuela inició labores, según versiones populares y de la señora Laurina Peñúñuri, en 1907. Al construirse el nuevo edificio con dinero que prestó el señor Arnulfo Valenzuela, y luego inaugurarse el 31 de mayo de 1949, en Rosales y Álvaro Obregón (nomenclatura reciente), fue cuando, después de 42 años de servir como centro de educación primaria, quedaría en desuso.
  En su nuevo domicilio seguiría con el mismo nombre ("Josefa Ortiz de Domínguez") hasta 1974, cuando al ser federalizada la institución estatal, se le impusieron nuevos nombres. Por la mañana quedó "Randolfo Lavandera" y en turno vespertino "Loreto Encinas de Avilés".

NOTA: Amigo de Rosario Tesopaco, si te gusta la historia que acabas de leer, recomiéndala. En Google sólo se escribe Cuentos de David Cibrián o Mataron a la josca, y se llega al archivo de la página donde se pondrán más trabajos a consideración de quienes desean conocer su pasado. Gracias.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Aquellas Navidades

   Las mejores Navidades de mis viejos ya se fueron. Aquellos tiempos de limitaciones económicas, pero plenos de felicidad a la hora de rodear la mesa para consumir buñuelos calientitos, ciertamente ya se fueron.
   Los años de insatisfacciones cambiaron de ropaje; también, desgraciadamente, las reuniones aquellas en las que llenos de gozo, disfrutábamos lo que parecía una simple reunión de glotones en los días de festejo navideño.
   A cuarenta años de distancia, a cientos de kilómetros, con otras necesidades y con nuevas obligaciones, representando un papel para el que no hay escuela de perfeccionamiento, pienso: ¿El frío invierno y los achaques, disimularán que hay sillas vacías?
   ¿Pensarán mis viejos, que hay deudas que el tiempo cobra por equivocación?
   ¿Sabrán acaso que los hijos ausentes tienen deseos de abandonar las nuevas raíces, para paliar los males de su tiempo incierto?
   ¿Qué fuerza misteriosa hace que rían mis queridos viejos, ahora que los males los agobian, ahora que en las Navidades abundan las sillas vacías?
   Si es la ley de la vida, yo acuso al autor de insensible, de inhumano. Porque no basta saber que el ser querido nos recuerda; hace falta la demostración directa, del afecto filial que refuerza la creencia del nacimiento y la muerte de un Cristo que redime.
   Ahora que miles de pavos y miles de árboles mueren en tu honor, paradójicamente para conmemorar tu nacimiento, quizá te llegue este lamento, Señor de todos los tiempos, ahora que mi vida también empieza a declinar, y que ya vislumbro las sillas vacías de mi hogar y la risa enigmática de la vejez... Aquellas Navidades, ya se fueron.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Apodos

Alcohol.- Este apodo tan singular, le resultó a uno de los hijos de El Chino Espinoza, porque su mismo nombre lo sugería: Albino.
Bellaco.- Con este sobrenombre fue conocido Silverio Macías, quien fuera hermano de Julián (el que hacía trompos) y Toribia.
Bucho.-   Tiburcio Rodríguez Márquez fue su nombre verdadero. A su papá le llamaban Chato Rodríguez y a su mamá Cuca Márquez.
Cacho Olivarría.- Hijo de doña Berna, señora que vivió 115 años, hasta que se quitó la vida involuntariamente; "si una cucharadita es buena, dijo, ¿qué milagros no hará toda la botellita?". Se empinó la botella de Hemostyl, y murió por el sofoco que le causó el poquito alcohol que contenía el jarabe que servía para curar la tos. Durante muchos años (hasta 1970), Cacho se encargó de preparar la pastorela que hacía interesantes las navidades; pero antes había formado junto con sus hermanos, el grupo Los Cachos, quienes tocaban principalmente minuetos, para despedir a los niños recién nacidos que morían de mocezuelo (tétanos). Dicha enfermedad atacaba a los niños por el ombligo, cuando eran atendidos por las parteras que ponían poco cuidado en la higiene; en ocho días se morían los nenes, víctimas de terribles dolores y fuertes contracciones.
Cachuni.- Benito Delgadillo era su nombre. Poca gente conoció el parentesco que tenía con la esposa de don Miguel Alcalá; eran primos. Elena era hija de don Lucio Delgadillo, Benito "Cachuni" era hijo de Lucía Delgadillo; dos ancianos que vivieron en la entrada de El Venado, Nayarit. Cachuni fue albañil, pero se le recuerda por la competencia en carreras que tuvo un 16 de septiembre, con su amigo albañil Cornelio Béjar.
Cangui.- Este sobrenombre tan extraño fue heredado a la familia Hernández, por el papá Manuel Hernández.
Canurcia.- Alberto Manzano Gallardo, siempre ha sido llamado con este apodo.
Carrasco.- Alberto Partida ha sido el propietario de este apodo. Se le recuerdan dos hermanos: Camilo (papá de Nacha) y José "Güero" Zamarripa.
Cátaro Partida.- Catarino Partida Rodríguez era su nombre; su padre fue Abraham Partida.
Ciriango.- José Reynoso que era su nombre, recorrió en su "troca" doble rodado, los pueblos de Las Parejas y Estación Yago, Nayarit, llevando gente al corte de tabaco. Cuando no hacía dicho trabajo, vendía grava y arena que sacaba del río San Pedro.
Cope.- Lorenza Guzmán Arellano fue su nombre verdadero.
Cuevitas y Macaco.- Fueron hijos de la señora Chayo Fernández.
Cuín Romero.- Desde niño fue llamado así; su nombre real fue Joaquín. En su niñez fue obligado por su papá a cargar en la espalda más peso del que podía, y se fracturó la columna vertebral. Cuín fue uno de los enamorados de Chicha Tapia, la que fuera hija de don Jesús Tapia (tío de don Jesús el alfarero). Chicha y don Chuy el "Ollero", en realidad fueron primos.
Culebro.- Así ha sido conocido un nieto de don Abraham Montellano.
Chabules.- Isabel Flores fue su nombre. Es recordado porque en un tiempo fue dueño de una paletería que estuvo al poniente de la tienda de Jorge Manzano, también porque fue concesionario de las "corridas" que movían pasaje de El Venado a Estación Ruiz.
Chaco.- Con este apodo se recuerda a Rogelio Molina Esparza.
Chacuana.- Felipe Macías, hijo de don Julián, es recordado con este feo nombre de tortuga bisagra, la cual abundaba en la laguna del pueblo, principalmente en temporadas de lluvia.
Chacha.- Los padres de Chacha fueron Juan Casas y Josefina Estrada.
Chapo.-A Bernardo Santacruz se le quedó este apodo por ser grande; a un hermano de él se le ha conocido como "Piteco".
Chato Rodríguez.- Al papá de Bucho siempre se le conoció con este sobrenombre.
Cheque.- Así llamaban los familiares y amigos a Ezequiel del Hoyo Fernández.
Chicurra.- De oficio herrero. Su nombre real fue José Guzmán.
Chicha.- Narcisa Tapia Rangel fue su nombre. Fue prima de don Jesús Tapia el alfarero, quien fuera papá de José "Cura".
Chilín Magallanes.- No se conoce la razón de dicho apodo, pero Chilín fue hermano del profesor Juan.
China.- Fue hija de don Jesús Estrada y de doña Dolores Montes.
Chinaco.- Hermano de Julián Macías.
Chinduco.-Así fue conocido un boxeador local, que después se haría trailero.
Chipango.- Hijo de doña Carolina Romero; su nombre fue Cipriano.
Chivero.- Félix González fue su nombre. Tuvo como vecinos a Serafín Estrada "El Comino" y también a "El Garrote".
Chuca.- De Chuca nunca se supo su nombre, pero trabajó para don Víctor Casas y su hijo Matías, haciendo chicharrones.
Digo, Digo.-Porque utilizaba siempre estas palabras, así fue llamado Carlos Betancourt.
El Borrego.-Entre los músicos de El Venado, así fue llamado Nicolás Muñoz, violinista de Los Piteros.
El Cuate.- Se ignora el nombre de pila; pero se sabe que vivió en lo que una vez fue El Capomal.
El Chino.- A Heliodoro Espinoza, esposo de Olimpia Rodríguez, se le conoció con este apodo.
El Diablo.-Es curioso; Miguel Hernández ya tenía suficiente con el apodo "Cangui", pero también es conocido como "El Diablo".
El Güero Fernández.- Emilio fue rebautizado así por el color de su piel.
El Güero Zamarripa.- A Tomás también lo apodaron así por el color de la piel.
El Ratón.-Por una poesía que los maestros le hacían recitar en los lunes cívicos, así rebautizaron los malos compañeros de escuela, a Juan Plaza.
El Tábano.-Este apodo le resultó a un vecino de El Venado, por el color de los ojos.
Gacho.-Una oreja gacha dio pie para soltar este apodo.
El Garrote.-Fue hijo de Catalina García, quien fuera conocido como Felipe El Garrote.
Guabina.-Chano, de buen carácter y sastre por convicción, siempre fue conocido como Chano Guabina, sólo porque su piel oscura hacía recordar el color del bagre y de otro pez al que la gente llamaba guabina.
Guajolote.-Puede considerarse que este apodo ha sido uno de los más ofensivos; pues José Castañeda no cesaba de proferir maldiciones, en cuanto lo llamaban con dicho sobrenombre.
Güeyano.-Aureliano se llamó el aludido con este nombre extra. Se reía cuando alguien le preguntaba por qué se dejaba llamar así. "Me fregaron, vale; me fregaron" -decía-, ignorando la mala broma.
Jabalí.-Lo que fue nombre de batalla en el boxeo, quedó como apodo formal para Andrés Canales, quien tenía pelo aviagrado.
La Calabaza.-Un juego inocente donde los hermanos Mateo, Pilar, Félix y Cleotilde Cayetano se repartirían los nombres de las frutas y verduras sugeridas por ellos mismos, dio pie a que la última de la lista, ganara permanentemente para ella y las generaciones venideras, el apodo que se registra. Cien años hace de esto.
La Cotorra.-Esto es una prueba más, de que en los juegos inocentes está el embrión de los apodos. Una hija de don Ramón Estrada y de doña María Ventura, sacó el apodo de la misma familia.
La Guaca.-A Marina, esposa de Petronilo Moreno, le quedó este apodo, porque de gusto echaba "guacos" (gritos especiales) en el monte.
La Güera Solís.- Carmen fue su nombre. Ganó el apodo por el color de la piel.
La Pozolera.-Una vieja costumbre que servía para orientar a los niños mandaderos, dio pie a que la gente dijera Ramona "La Pozolera", en lugar de Ramona Flores, que era su nombre. Igualmente se decía sin malicia: Odilón "El panadero" y Ramón "El Sastre". Agregando el oficio, se tenía la certeza de llegar a la dirección buscada.
La Prieta Ruiz.-Así le decían a Julia Ruiz Alegría, quien fuera hija de don Santiago y de doña María.
La Zarca Verdín.-Fue hermana de doña Pachita Verdín y cuñada de don Julio Acosta.
Lechitas.-Cuando Francisco Padilla, trompetista de oficio pero gallero de corazón, vio ganar a su plumífero en la primera pelea formal de su vida, acordándose de que no lo había alimentado bien y que a pesar de ello el pajarraco se levantaba con la victoria, dijo emocionado a los amigos: ¡Y apenas ayer le di su lechita! Desde ese momento dejó de ser Pancho, el que fuera papá de Benjamín Padilla.
Molotes.-En todo está la gente. Un peinado de época que tanto le gustara a Delfina, hija de doña Petra y de don Salvador, sirvió para que los vagos le cambiaran el nombre.
Monchi.-Un hijo de Ramón Fernández dejó de ser Ramoncito y quedó Monchi; un hermano de Monchi, llamado Eustorgio terminó siendo Tocho.
Necho.-José Inés Manzano siempre fue llamado Necho.
Nena.- ¿Se llemaría Magdalena? Una hija de Necho sólo fue conocida como Nena.
Nicho Pistolas.-Porque siempre andaba armado, por ser integrante de la Defensa Rural, la gente le cambió el nombre a Dionisio Uribe. Muy a propósito quedó lo de Nicho Pistolas, para hacer alusión al Pancho Panteras, comercial con el que se anunciaba el Choco milk.
Palancas.-Por tener problemas en los pies, Juan Zacarías Rodríguez fue motejado como "Palancas" por los que falsamente se decían sus amigos.
Panocho.-Con este apodo fue conocido don Ramón Estrada; así mismo fueron llamados los hijos y las hijas, cual si hubieran recibido en herencia un título nobiliario.
Patón.-Siendo hijo de don José Solís, de oficio carnicero, un día otro niño preguntó: ¿y ete quen esh? Don José, sorprendido por la pregunta pero queriendo darle cierta importancia al hijo, respondió: es el patrón, es Beto el patrón. Desde ahí, debido a que el hijo del cliente no pudo pronunciar la palabreja "patrón", tanto don José como toda la gente que esperaba atención, escucharon lo que sería apodo para Beto Solís: Patón... Beto "Patón", repitió el niño.
Pavo.-Lo que se pronunciara cariñosamente para Pablito Nava, derivó en "Pavito" y "Pavo". Cosas de la familia.
Pelucas.-No se recuerda el origen del apodo Pelucas. Lo que sí fue muy conocido es que vendía cacahuates, y que el hombre que se llamaba Pedro Rodríguez, decía: "lleve ruido; haga ruido". Vendía a veinte centavos el bote de cacahuates en 1965.
Pepo.-Perfecto Canales fue conocido con este apodo.
Picuriles.-Raúl Brewer Manzano, hijo de don Armando y doña Elvira, así fue llamado siempre por la chamacada amiga de mil novecientos cincuenta y tantos.
Pipas.-Dedicado a la compra-venta de gallinas y plátanos, Francisco Acosta Verdín siempre fue para los clientes, Pancho "Pipas".
Rorro.- Roberto Guerra Regalado creció con este apodo familiar.
Sirol.-- Rafael Bañuelos utilizaba esta palabra como afirmación. Era el equivalente del futuro "simón, carnal". Sirol se le quedó.
Tacuachi.-Su nombre de pila fue Eudolio Gutiérrez Parra; su mamá Simona Parra, vivió en segundas nupcias con don Jesús el alfarero. No se sabe el origen del apodo singular; sin embargo, la señora y los hijos fueron conocidos como la "tacuachada".
Tacho.-Se crée que su nombre fue Anastasio Lozano. Su padre se llamó Teodosio. El popular Tacho se casó con Chelo, y tuvieron un hijo de nombre Gabriel.
Tica.- Los padres de "Tica" fueron don José Solís y doña Gregoria Márquez. El nombre real de ella era María.
Tichi.- Los vecinos siempre estaban dispuestos a "resellar" la mercancía. La señora Beatriz Corona, esposa de don José "Chicurras" Guzmán, entendía mejor cuando la nombraban "Tichi".
Tildio.-A Modesto Dueñas, hijo de doña Pachita, así lo conocían los amigos.
Tolo Solís.-El conocido "Tolo" que aquí se menciona, se casó con Cecilia, la que fuera hija de doña Guadalupe Hernández.
Toro.-Con este sobrenombre se conoce a Bernardo Montaño.
Tuca o Pituca.-Juana Anzaldo Cibrián es el nombre que se esconde en el apodo. Crescencio "Chencho", Crescenciano "Chano", Francisco "Chivi" y María "La Viejo" son de la misma familia. Los sobrenombres quedan como viejos cariños de doña Manuela Cibrián, su mamá.
Tumbatejas.-Por decirlo de algún modo, este es un sobrenombre de "alcurnia" y fama bien merecida. Fue paseado por don Miguel Alcalá, su propietario, en las calles de El Venado, Ruiz, Tuxpan, Santiago Ixcuintla, Tecuala, Acaponeta, El Zopilote, San Pedro Ixcatán, San Miguel, Rosamorada y aún en lugares tan lejanos como Imuris, Agua Prieta y Cananea, donde decir Miguel "Tumbatejas" siempre fue sinónimo de "amigo Miguel". Su mariachi "Los Piteros" le dejó grandes satisfacciones y amistades, donde quiera que fue paseado.
Tutis.-Salomé y Juan, de la familia de los "Tutis", fueron los más conocidos. Y de estos dos hermanos, posiblemente se recuerde más a Juan, porque allá en los cerros gustaba de cantar imitando al Charro Avitia.
Vaca.-Con este singular apodo se conoció a Andrés Guzmán Corona, socoyote entre los hermanos Pastora, Sotero, Lidia y Luis.
Yojo.- No podíamos borrar de la lista a quien fuera alguna vez, Comisariado Ejidal de El Venado, en el municipio de Ruiz. "Yojo" le decían las amistades a Heliodoro Anzaldo Rentería.

En 1970, gracias a que las neuronas todavía le funcionaban al autor de esta relación, y que los familiares no quisieron olvidar el verdadero nombre que se ocultaba en los apodos, nació la inquietud del registro. Pero debido a situaciones ajenas al interés de recordar a los amigos, como amigos, la lista de hace muchos años había quedado reducida a la mitad de los que aquí se comparten. Aún faltan apodos, lo sé; pero estos son suficientes para que se vea la importancia de una vieja tradición. Así nos conocíamos, así éramos, así somos. Amigos, paisanos y no paisanos, esto es un fragmento de mi futuro libro Memoria del corazón, el cual rescata recuerdos que son poco conocidos que, estoy seguro, unirán más a las familias que están dispersas.

domingo, 2 de diciembre de 2012

¿Te vas a casar?

¿Te vas a casar?...
¡Perfecto!
Alguna decisión tenías que tomar. No podías quedarte soltero y llegar a los cuarenta sin rendirle cuentas a Dios... o al diablo. Porque la soltería también tiene sus obligaciones.
Si a los casados cuarentones les insinúan la lista de los amigos, cuando están por cumplir los próximos doce meses de vida, ¿te imaginas que no se le exija fiesta de 41, al que no conoce mujer?
¿Te vas a casar?...
¡Felicidades!
Pero debes saber, antes que nada, que la primera felicitación para un casado, deja con el ojo cuadrado.
-Ya tenemos mujer los dos -te dice el primero que te abraza-. Luego, cuando pones cara pendenciera, agrega: "tú, yo, y muchos mandilones que andan por ahí".
¿Te vas a casar?
¡Perfecto! ¡Felicidades!
El matrimonio es una empresa, y tú eres un empresario. También tu mujer será una empresaria. Y de la administración que hagan, dependerá que no hagan de semejante compromiso una aventura o un albur. Los dos serán responsables de que el proyecto sea un éxito.
¿Sabías, antes que nada, que sólo en el matrimonio hay hombres perfectos?
¿Sabías, aquí entre nos, que sólo en el matrimonio hay mujeres perfectas?
Así como lo oyes.
Los que andan jóvenes y solteros, no están completos; les falta algo. Y mientras encuentran ese "algo" que les falta, se entretienen solos. Ahora, los que siguen solterones, es porque no buscan, porque ya son mañosos. Esos no corren ni para tercera ni para primera, les gusta la sinvergüenzada.
¿Te vas a casar?
¡Qué bueno! ¡El mundo está necesitado de hombres valientes! Pero mira, por tener en qué entretenerte, ¿sabías que nunca terminas de pagar la cuenta de la boda?
¿Te vas a casar?
¡Adelante! Si no te casas, hablan de ti; si te casas, de todos modos; bueno, si de Dios hablan... con más razón de un pobre diablo enamorado.
Ya en serio, quiero decirte: ¡Felicidades!
El matrimonio es buen negocio para el hombre y la mujer. Pero tienen que vivir día tras día haciendo planes de vida. No pueden quedarse quietos; no pueden dormirse; no deben olvidar que el matrimonio es de dos, no deben permitir que un extraño se meta en el negocio que es de dos. Y si el negocio es de dos, te estoy diciendo que las decisiones que se toman en esa empresa llamada matrimonio, en ese negocio llamado matrimonio, son de dos; ninguno debe tener privilegios al tomar una decisión relevante.
No seas "mamila" y vayas a salir con una tanteada propia de los que fracasan: que "es mi dinero"; que "lo tuyo es tuyo, y lo mío es mío"; que "yo soy hombre y hago lo que quiero"; que "yo doy el gasto y lo demás no te importa"; que esto, que lo otro.
Porque precisamente por eso se llega al divorcio, porque los recién casados no reconocen las nuevas reglas que nacen de la unión. Si tú eres el que trabaja, que bueno; y si los dos trabajan, qué mejor; cuanto mayor sea el ingreso económico, mayor satisfacción tendrán tú y tu mujer. Pero repito, no seas babas, no tires el dinero que es de los dos; o de la familia si lo prefieres, de la empresa, del negocio.
Por más que te sientas macho, reconócelo, la etapa del mandilón también es bonita. Dale su lugar a tu mujer, a tu interesada socia. Repite constantemente: ¡Soy mandilón! ¡Soy mandilón!
Así, cuando alguien quiera sonsacarte y te pique la cresta diciendo que eres mandilón, ya no te molestará. Y si sale con el cuento de que te regaña tu mujer, contéstale:
-Ni modo que me regañe la tuya.

¿Para qué se inventó el matrimonio?
Ándale, contesta, ¿para qué se inventó el matrimonio? ¿No das? Se inventó para sobrellevar de mejor forma los problemas de la vida.
Mira, un soltero puede lavar, es cierto; también planchar, cocinar y hacer mil maravillas más, pero ¿tendrá tiempo de hacerlo? ¿Y su descanso, y la diversión, y su libertinaje?
Se supone que trabaja para mantener sus vicios, para pagar sus gustos. Y se supone también, que la jornada de trabajo tiene ocho horas. Entonces, ¿cuándo se supone que arregla su ropa? ¿Cuándo pone en orden su "depa"? Entiéndelo desde ahora... futuro mandilón: por algo se mira desorden donde habita el hombre soltero. No alcanza su tiempo para el trabajo, el negocio de la casa, y para que salga todavía, a divertirse como si nada.
¡Ah, campeón!, No pienses que al casarte adquieres una empleada o una esclava. La mujer que se casa, si no trabaja fuera del hogar, atiende todo lo que un soltero deja abandonado por falta de tiempo y energía. Puede lavar, planchar, tenerte lista la comida, es cierto, pero no lo hace por ganar un peso o porque se someta a las reglas de la esclavitud; ella, al ser esposa, sólo cumple una obligación de familia... acuérdate, acuérdense del ¿para qué se inventó el matrimonio?
Si tú sales a buscar el sustento, ella te permite con otro tanto de esfuerzo, llegar a descansar en un espacio que se llama hogar; en un espacio donde hay cariño; por más que tendenciosamente aseguren que "el hogar es la tumba del amor".
Cuando un casado se tumba sobre el lecho conyugal, puede dormir, reflexionar, descansar, hacer planes o sembrar familia. Muchas cosas a cual más de permitidas y bonitas pueden sucederle en su lecho conyugal.
Mientras que al soltero le pega la sensación de soledad cuando llega al "depa" a descansar, al casado lo duerme la satisfacción del deber cumplido, los planes de vida que hace con su pareja, y el efecto de las energías perdidas en aras del amor y su santo matrimonio. Esto es lo bonito del matrimonio: te asusta, pero te gusta.
Mientras que un soltero se acuesta "a dormir la mona" sin más compañía que sus malos humores, al casado tal vez lo duerma una caricia o una bendición. Claro, todo depende de con quien se case.
Es muy importante la selección del aliado. Tanto el hombre como la mujer, cuando buscan la felicidad, dependen de ese aliado que se encuentran.
¡Ah, los aliados! Tienes qué reconocer: "tanto pides, tanto das". En la etapa de la búsqueda de afecto, tiene gran verdad la regla "tanto tienes, tanto vales". Pero en esto no se habla de dinero, sino de amor, simpatía y todas las virtudes del mundo que pueda tener la persona escogida. A quienes lo entienden les va bien; a quienes cierran los ojos para no comprender las realidades del mundo, generalmente les va mal.
¿Cómo escoger pareja?
Por principio de cuentas, la juventud inexperta se deja llevar por la estampa (rostro, pechos, glúteos, piernas). Si aquello que mira le "llena el ojo", ruega; pero si no es así, pasa indiferente frente a la "escultura" que carece de arte, ignorando las virtudes posibles que sólo pueden descubrirse con la comunicación y con el trato. La juventud, ordinariamente se deja llevar por los aspectos más superficiales, como lo serían el dinero de la familia que otorga estatus social, y si la persona buscada tiene algún título; ignora la falta de sueños, las inclinaciones perversas como potencial silenciado de la mezquindad. Así entonces, dejándose llevar por la fachada corporal que la naturaleza da sin merecimientos de por medio, sólo se tiende a seguir el camino del fracaso.
Decir "su igual" en los negocios del amor, muy ciertamente equivale a decir "la media naranja"; lo que hace pensar, o debiera hacer pensar, que la similitud se refiere a lo que hay por dentro (calidad en los sentimientos), también a lo que hay por fuera para sustentar lo interno (expresión y palabra amable), dejando como independientes los aspectos económico y social, simbólico del interés. "Su igual" es una idea que se abre a la polémica, que pone barreras o se vuelve reto; pero con los años que no perdonan "tuertos ni mono sin cabeza", qué clara se ve la verdad aconsejada.
¿Te vas a casar?
¡Órale! Resulta que sí hay locos que comen lumbre.
Pero de verdad te lo digo: ojalá que no seas de esos que dejan de estudiar y se casan a lo tarugo, sin tener una carrera ni trabajo bien pagado, ni nada. Espero que no seas de esos que prueban el "cuchi cuchi", y luego se casan porque agarran el vicio, sin pensar en los sentimientos ni en la hermosura superficial, sólo y solamente en el triángulo de la pasión. Ojalá que no te haya engatusado una lagartona y peor quedada, de las que primero buscan al "príncipe azul" y después al primer tonto que se encuentran, por tal de salir de blanco.
Date cuenta futuro mandilón, en cualquiera de estos casos, no hallaste tu igual; a no ser que tú también estés en la condición de tu futura pareja.
¿Qué se necesita para dar el gran paso?
¡Solvencia muchacho, solvencia!
Solvencia mental y económica; tener madurez, un trabajo seguro y bien pagado... de preferencia, y una familia que comparta tu opinión y que te apoye.
Decir solvencia mental, es como decirte responsable y sabedor de las consecuencias y compromisos que llegan con el matrimonio. Decir solvencia económica, es saberte respondón con el bolsillo, cuando llegan las urgencias de gastos imprevistos o de orden cotidiano.
Si ya lo decidiste, adelante, es tu "rollo". Los demás sólo pueden hacer "changuitos" y desear que te vaya bien; sólo pueden decir "que con su pan se lo coma", o bien, "en el pecado va a llevar la penitencia". Aunque después de todo lo que se diga, el matrimonio tiene lo suyo: es para la gente centrada, también para los tarugos que se avientan a lo "babas"; por algo aseguran que es como un chiquero, en donde unos "cochis" quieren entrar y otros quieren salir.
¿Qué te parece?... ¿Te quieres casar?... ¡Adelante!

NOTA: El texto anterior es un fragmento del próximo libro de David Cibrián Santacruz, quien de forma coloquial pero con la palabra franca, expresa la verdad cruda de lo que es el matrimonio. Amigos lectores, gracias por detenerse en esta página, y mucho más por la opinión que manifiesten para el autor.